La hora en que fue “borrado” de la selección.

Era el 23 de febrero de 2000 y sin memorizar qué iba a producirse, Juan Reynoso jugaba su extremo partido con la selección. Fue un partido contra Colombia por la Copa Oro que terminó en derrota 2-1 y una consecuencia más: terminamos cuartos. El presente técnico del bicolor y en ese momento personaje del Cruz Celeste de México era el capitán y referente de este equipo, que venía de la lucha por el boleto al Mundial de Francia 1998, donde quedamos eliminados por un gol de diferencia con Pimiento. Habían pasado 13 primaveras (1987) desde el première de Juan en la Rojiblanca sin pensar que ese día sufriría una inoportuna despedida en Estados Unidos.

En ese momento, el equipo lo dirigía el técnico colombiano Francisco Maturana en un momento muy cuestionado por desempeño, convocatorias y resultados, y Reynoso pagó los ‘platos rotos’ de esa situación. Antaño de que comenzara la clasificación para Corea-Japón 2002, Maturana, adyacente con los entonces líderes, decidieron sacarlo de la convocatoria y dejar de llamarlo. Según informó la prensa doméstico, el tema surgió en su momento a partir de un acalorado debate sobre un señuelo de adjudicación con las altas esferas de la FPF.

A pesar de la situación, la salida de Reynoso no generó mucha respuesta por parte de la prensa y la cariño. El ‘Obstinado’, con una trayectoria intachable a nivel de clubes, no figuraba entre los favoritos en gradas y salas de prensa. En gran parte por lo ocurrido el 12 de octubre de 1997 por la clasificación al Mundial de Francia 1998: La Bicolare perdió 4-0 frente a Pimiento en Santiago en un partido esencia para los goles de la eliminatoria, en el que el capitán fue el principal protagonista en la subsiguiente matanza. ¿De qué lo acusaron inexplicablemente? No pasar por los camerinos, apostarlo todo y, lo más insólito, no cantar con entusiasmo el himno doméstico y sufrir pánico teatral. Increíble.

A esto se sumaron nuevos memorias de la Copa América de 1999, cuando falló un penal crucial en la tanda de cuartos de final contra México, el país donde había desarrollado la decano parte de su carrera. La opinión pública no lo perdonó durante mucho tiempo. “Quitar a Juan no fue tan impopular porque no tenía muy buena prensa como deportista”, dice Diego Rebagliati, comentarista de Movistar Deportes.

La influencia del estilo italiano

Pocos recordarán que Reynoso compartió vestuario con Mauro Camoranesi durante dos temporadas (1998-2000) en Cruz Celeste. El ‘Obstinado’ fue el capitán de la ‘Máquina’ y protegió al inexperto volante argentino durante esos primaveras. Poco posteriormente se convirtió en un crack mundial que ya se había nacionalizado como italiano. “Lamentablemente no pude superar el campeonato con él, Juan fue un deportista fantástico. Fue uno de los mejores compañeros que tuve en México, fue mi capitán y si me mira le mando un beso. Conozco sus pasos como preparador”, dijo el campeón del mundo con Italia 2006 sobre el peruano 2014.

Camoranesi lo sabe perfectamente. Precisamente fue este Mundial de Alemania 2006 el que Reynoso aprovecharía al mayor para dar sus primeros pasos desde el banquillo. Tenía claro que quería continuar su carrera como preparador y ya había realizado sus estudios en México ayer de retirarse como deportista en 2004 en Necaxa. Gracias a la intervención de su amigo Camoranesi, una de las figuras de Italia en esta cita mundialista, Juan pudo presenciar todos los entrenamientos y la preparación de la “Azzurra” dirigida por Marcelo Lippi, que finalmente levantó el trofeo frente a Zinedine. La Francia de Zidane.

Es aseverar, Reynoso estuvo más de un mes de 2006 persiguiendo a Italia, que recurrió a su vieja escuela del ‘catenaccio’, el arte de defender, en este Mundial para conquistar la cuarta fortuna de su historia. Por eso, en sus inicios como preparador, el ‘Obstinado’ pudo suceder priorizado su estilo defensivo, aspecto que ha afectado su exitosa carrera desde el banquillo. Coincidentemente, Camoranesi además es actualmente preparador, dirigiendo al Tigre de Argentina y al Maribor de Eslovenia, entre otros.

Camoranesi fue compañero de Reynoso en Cruz Azul entre 1998 y 2000.  (Foto: Difusión)Camoranesi fue compañero de Reynoso en Cruz Celeste entre 1998 y 2000. (Foto: Difusión)

Su estreno en Bolognesi fue inesperado

A principios de 2007, Reynoso comenzó a superar experiencia como asistente en Cruz Celeste Hidalgo, filial del principal equipo que jugaba en la segunda división de México. Anteriormente, trabajó brevemente como asistente del preparador de México, Enrique López, en Necaxa. Sin bloqueo, una señal desde Fresa aparentemente indicó un gran punto de inflexión en su corta carrera. Fue Juan Carlos Oblitas, su ex preparador con la selección de Perú, quien estuvo a un paso de tirar su firma como el nuevo estratega bicolor con miras a la clasificación para Sudáfrica 2010 y lo quiso en su comando técnico.

El ‘Ciego’ era el predilecto de un sector de la dirigencia de la FPF, encabezada por Lánder Teutón, ahora presidente de Alianza Fornido, y su venida por segunda vez desde la ida de 1996-99 era un secreto a voces de su ‘padre futbolero’. súplica, hizo las maletas y muy pronto partió rumbo a Fresa. Por supuesto, eso significó trasladar a toda su grupo y poner fin a sus proyectos en tierras aztecas.

Cuando llegó se sorprendió mucho. Juvenal Silva, entonces titular de Cienciano y presidente de la Comisión para Sudáfrica 2010, cambió de planes, desconociendo el gran avance que se estaba dando con el “Ciego”: viajó a Santiago a apañarse a José del Solar, quien dirigía la Universidad Católica y le ofreció convertirse en el nuevo técnico de Perú tras la salida de Julio César Uribe. Chemo aceptó la ofrecimiento.

¿Y Reinoso? El Obstinado, habiendo dejado su trabajo y alivio frecuente en México, se encontró en una celada. Allí surgió milagrosamente la oportunidad de dirigir al Bolognesi de Tacna, club que atravesaba muchos problemas económicos y futbolísticos, pero Reynoso no tuvo miedo al desafío. Enganchó al equipo en la parte final del Transigencia posteriormente de la era ‘Petróleo’ García’, pero no jugó mucho papel ya que el equipo terminó extremo en ese torneo.

La metamorfosis no se dio hasta el Clausura, donde “Bobo” se coronó campeón por primera vez gracias a jugadores jóvenes como Luis “Cachito” Ramírez, Renzo Revoredo, Junior Ross, Luis “Manzanita” Hernández y la experiencia de Paul Cominges en su época Historia a nivel profesional, ganándose un división en la Copa Libertadores 2008. Al final, ganó el subcampeonato doméstico. El campeón de la temporada fue Universidad San Martín, que ganó el torneo inaugural y se convirtió en líder del Acumulado.

El día que se salvó de la asesinato.

El 8 de diciembre de 1987, día del peor desastre tenue en el fútbol peruano, una laceración lo obligó a quedarse en Fresa. Juan Reynoso había debutado un año ayer y estaba a punto de cumplir 17 primaveras, pero una laceración en el tendón de la corva hizo que el mancebo aliancista se perdiera el partido frente a el Deportivo Pucallpa. Esa es la única razón por la que no viajó con el equipo de Marcos Calderón. El ‘Obstinado’ era una promesa en el equipo de ‘Pechito’ Farfán, ‘Caíco’ Gonzáles Ganoza, Luis ‘Potrillo’ Escobar y Pacho Bustamante. Reynoso no era un habitual, pero jugaba tanto de central como de volante defensivo y ya se notaba un perfil de liderazgo.

Luego de derrotar a Deportivo Pucallpa en esa ciudad, la delegación tomó un chárter (el Navy Fokker AE27) rumbo a Fresa el 8 de diciembre. El avión nunca llegó a su destino y el mar de Ventanilla se llevó a toda la delegación, incluidos los hinchas de la “Tribuna Oriente” que habían sido invitados al partido. Luego de este fatídico episodio, Reynoso se convirtió en un referente de los ‘Grones’ hasta fines de 1992, cuando protagonizó un polémico traspaso a Universitario.

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